Tuesday, 18 June 2013

Balas

Algo extraño sucede en un personaje hace unos cuantos meses, por no decir hace ya 1 año.
Le presentaron a alguien en el periodo en el que todavía no sentaba cabeza ante la posibilidad de dejar de buscar y dejarse encontrar. El problema fue no reconocerlo en el momento y salir a la luz con este tema un poco tarde, he ahí la diferencia entre meses y año.

"Es difícil hacerse un espacio después de tanto tiempo de fracasos en este contexto y dejar caer una parte de tu tiempo y dedicarlo a conocer a esa persona, darse cuenta de cómo se están dando las cosas, pasar de unos pocos segundos a minutos y de minutos a horas y de horas a días compartiendo cosas en común, risas, tallas, alegrías, tristezas, fotografías, bares, cigarros y un sin fin de cosas más entre las cuales se encuentra el jugar". Se dice a sí mismo.

Se acuerda de un par de comentarios de cómo se desenvuelve en ese espacio cíclico de los videojuegos y de lo mucho que le gusta jugar (además de leer y fumar) y darse cuenta que las coincidencias pasan a ser hechos y nota que al poco tiempo quiere concretar más cosas y crear una historia, incluír a esta persona en ella y ver cómo se desarrolla.

Se desarrolla bien, pero tiene un freno. Un freno antagónico que es respetado por él y por como va hasta ahora la cantidad de páginas y argumentos entregados por los personajes que componen esta novela. Amigos, conocidos, familiares... etc. Y bueno, obviamente ella, la personaje principal.

Dio un paso adelante. Cosa que le costó y debe reconocer que lo dio porque se vio vulnerable ante la posibilidad de otro personaje en esta historia. Es un ente responsable, alegre, confiable, tiene todo lo necesario para entrar en la historia, pero nuestra protegonista no está dispuesta a entregar papel para escribir de ello aún. Él tampoco quiere escribir de ello, no aún, pero le pican los dedos.

Días pasan, nada ha cambiado mucho, sólo el cómo se dieron las cosas en un comienzo. Y vuelve a decirse a sí mismo porqué no lo hizo antes. Ahora se encuentra entre un papel secundario y uno principal, y de él depende en qué lugar queda.

"De todas las personas que me rodean y me interesan, tú eres la que más me interesa e importa". Cree haber dicho eso antes de asegurar que su mente no lo traicionaba y que de verdad, las piernas y la vista no contenían el nerviosismo y la capacidad de producir más palabras. Dejaron un poco el tema de lado y conversaron de sus historias previas. Antes de conocerse. Antes de reír. Antes de compartir cigarros. Antes de mirarse y darse cuenta que ambos existían.

Llegó a casa temprano, para ser día sábado. Volvió tranquilo, un tanto alegre por como siguieron andando las cosas, la disposición, el cariño y el respeto. Miró su revólver interior y notó que comenzaba a cargarse. La imagen parece violenta, pero la verdad es que el arma representa la cantidad de balas que recibiría sólo por volver a verla y realizar todo lo que habían hecho y más.

Y el cargador, estaba completamente lleno.

Saturday, 1 June 2013

Al sonido de tablas.

Descansa sobre las frazadas cálidas, recuerda un poco su niñez en otro lugar, lejano quizás, pero cercano a la vez en su mente y su corazón.

No está solo y lo agradece. Ayuda en lo que puede mientras se ayuda a sí mismo. La música lo llama y conversa con los demás acerca de lo que oye y siente. Una sensación bastante agradable previo a seguir su rumbo. Desea llegar más lejos y sabe que lo hará, pero ya no está ansioso.

Descansa, escribe y se relaja. No necesita nada más. Al día siguiente se despide, da las gracias y se va.


Polillas y Pájaros

En la plaza de Chillán viven unas polillas blancas que se acercan a la gente sentada en las bancas. Nada más pareciera que quieren compartir algún secreto con uno, pero también viven ahí vecinos pájaros que te las arrebatan en el vuelo de un picotazo.

Vuelan bajo y con su vista rapaz es imposible para las polillas librarse de ellos.

Creo que viven resignadas a la vida de la naturaleza, pensando ciegamente que las próximas generaciones podrán salvarse.

Mientras más lo pienso, más parecen humanos con alas. Y me doy cuenta que si las tuviésemos, sería imposible volvar tranquilos.