Thursday, 7 February 2013

Creciendo con videojuegos


Creciendo con videojuegos.

Hace un tiempo me pidieron que escribiera sobre un tema que me gustara y no encontré mejor cosa que hablar de mi vida y los videojuegos que me han acompañado a lo largo de mi cuarto de siglo. No tengo aún la confianza en mí mismo para hacer críticas de los títulos que van saliendo o hacer reviews como lo hacen otras personas que conozco, menos parecerme a algunos personajes de la internet que exageran su relación con estos juegos y terminan payaseando más que haciendo algo productivo o incluso disfrutarlo. Pero bueno, no me vine tampoco a quejar de lo que hagan otros, vine a contarles una parte de mi historia y de cómo fue que me transformé (o realmente del cómo nací gamer).

Hay días en los que me levanto (son la gran mayoría) y lo primero que hago es encender la PC, conectarme a Skype/TS con amigos y jugarme unas cuantas partidas de League of Legends (LoL) o matar unos pixeles en el Borderlands 2 (juegazo a todo esto). Conversando con los chicos de mi clan, muchas veces llegamos a temas que evocan nuestro pasado y cómo fue que nos volvimos gamers, qué juegos nos han influenciado más, el juego del año y cosas por el estilo.

Algunos solamente se metieron en el camino, otros por su parte cuando pequeños visitaban a familiares y vecinos con consolas o computador y se adentraban en el mundo. Yo, creo que tuve suerte. Mi padre tenía desde hace años una Atari (que aún tengo guardada, modelo 800 XI con casetera) y recuerdo muy bien mis primeros años, en televisión blanco y negro, esperando que el casete no colapsara antes de poder jugar “una mediahorita” cuando me daban permiso.

Pac-Man, Pong, Space Invaders fueron títulos que me acompañaron de lleno en mi infancia antes de que llegara el primer computador a la casa (1994-1995). Entre esos años recuerdo pasearme, también con mi padre, por la feria de las pulgas de Valparaíso en la Av Argentina y comprar juegos a luca. Prehistoric 2, Aladín, Prince of Persia, Wolf3D, Supaplex, Abuse y el Rey León (que jamás pude dármelo vuelta hasta años después) se transformaron, por así decirlo, en la segunda tanda de videojuegos que llenaron un poco esos ratos de entretención cuando no estaba cambiando láminas o botando tazos.

Pasó bastante antes de lograr tener mi primer consola. Una Nintendo de cartucho grande. Nos duró como 6 años, si es que no más. Con mi hermana terminamos botándola después que se nos cayó (si no mal recuerdo) en un cambio de casa. Mario Bross, Indiana Jones, Street Fighter y Mortal Kombat eran los que más me gustaban. Al poco tiempo me enamoré de Legend of Zelda y Metroid, y por el otro lado el Final Fantasy y el Chrono Trigger.

Durante ese mismo tiempo ya tenía edad suficiente para comprender lo que era tener dinero a tu favor y varias veces a la semana me iba después de clases a jugar a los videos Samoa que estaban al lado del ahora Cine Hoyts. Ahí con una ficha y un amigo el Metal Slug era pan comido, Aerofighters y unos pocos combates de King of Fighters también rellenaban las tardes cuando el arcade del Metal estaba ocupado. Por otra parte, comencé a comprar revistas de videojuegos que llegaban desde España con un atraso de unos meses. Micromanía, PC Gamer y la obviamente Nintendo se acumulaban en mi velador y otras las cambiaba por juegos, ahora que lo veo, me puse bien turco para obtener más de lo que quería.

Cuando entré a la enseñanza media mi repertorio se amplió a los juegos de estrategia, rol y los FPS (First Person Shooter). Ya me había jugado todos los C&C y los Fallout hasta la fecha (Ex Westwood Studios), Myth 1 y 2, Rising Lands, KKND, Z, StarCraft 1, Warcraft 1, 2 y 3, Diablo 1 y 2, Duke Nukem 3D, Doom, Hexen, Heretic, MoHAA, Delta Force, Quake, Unreal... Y apareció el DotA y el WoW en mi vida. No creo que existan juegos que se les comparen hoy en día. Por más que se parezcan o tranten de meterle mecánica de jugabilidad o mejor gráfica. Es imposible y en eso creo que muchos también lo dicen. Deben ser los juegos a los que más me dediqué en su momento de gloria (que para mi fueron entre los años 2005-2009). El DotA lo dejé cuando me di cuenta que el WoW me llamaba mucho más la atención, juegué en Blizzard bastante tiempo y creo que más que el juego en sí, el Rol y el Lore de lo que respecta a Warcraft es lo que me llenó. Lo dejé por un tiempo para encontrarme con el juego que ahora practico de forma e-deportiva y competitiva (LoL), pero siempre está latente cuando a veces me aburro de otros juegos.

Frustraciones, rabias, alegrías, risas, estupideces e inclusive llantos por finales que te dejan perplejo, de todo he vivido jugando y compartiendo con amigos.

Finalmente he llegado a los años 2012, 2013 y 2014 con una buena colección y eventos en los cuales me he desenvuelto (como la WCG y trabajar una temporada de caster/comentarista de partidos de Starcraft 2 en Ciberdeportes). 

Entre esos últimos juegos podría nombrar Assassin's Creed, Dead Island, Dishonored, Fallout New Vegas, Alice Madness Returns, Hearthstone, Wasteland 2, Borderlands 2 y Diablo 3. He decidido dejar el WoW oficial con la llegada de Mist of Pandaria y dedicarme a verlo desde lejos más que de jugarlo.

Finalmente, me doy cuenta que a lo largo del tiempo siempre he tenido compañía de videojuegos. Y es por eso que digo tener suerte, ya que gracias a mi relación en torno a ellos se ha moldeado bastante la personalidad que poseo y me ha hecho conocer a grandes amigos y personas que a pesar de la distancia virtual que se comparte, llegan a ser tan importantes para uno como los amigos que ves en persona cuando sales a un carrete o a una junta. Me siento orgulloso de ser gamer y de disfrutarlo al máximo cada vez que puedo y si la edad no me afecta en un buen tiempo más, creo que lo seguiré siendo.

Gon, aka Grandpasoul.