Monday, 30 April 2012

Private Parts - Sarah Kay

The first love of my life never saw me naked - there was always a parent coming home in half an hour - always a little brother in the next room.
Always too much body and not enough time for me to show it.

Instead, I gave him my shoulder, my elbow, the bend of my knee - I lent him my corners, my edges, the parts of me I could afford to offer - the parts I had long since given up trying to hide.
He never asked for more.

He gave me back his eyelashes, the back of his neck, his palms - we held each piece we were given like it was a nectarine that could bruise if we weren’t careful.

We collected them like we were trying to build an orchid.

And the spaces that he never saw, the ones my parents half labeled “private parts” when I was still small enough to fit all of myself and my worries inside a bathtub - I made up for that by handing over all the private parts of me.

There was no secret I didn’t tell him, there was no moment I didn’t share - and we didn’t grow up, we grew in, like ivy wrapping, moulding each other into perfect yings and yangs.

We kissed with mouths open, breathing his exhale into my inhale - we could have survived underwater or outer space.

Breathing only of the breathe we traded, we spelled love, g-i-v-e, I never wanted to hide my body from him - if I could have I would have given it all away with the rest of me - I did not know it was possible.

To save some thing for myself.

Some nights I wake up knowing he is anxious, he is across the world in another woman’s arms - the years have spread us like dandelion seeds - sanding down the edges of our jigsaw parts that used to only fit each other.

He drinks from the pitcher on the night stand, checks the digital clock, it is 5am - he tosses in sheets and tries to settle, I wait for him to sleep.

Before tucking myself into elbows and knees reach for things I have long since given up.

Saturday, 28 April 2012

Distracciones: Final.

Min venía cercana ya. El bus había tenido un retraso no mayor y eso le parecía realmente insignificante después de un año. Escuchaba a Cash sentada a la ventana del lado izquierdo casi a mitad del transporte. Asiento 21 pidió y notó que estaba ocupado, entonces marcó el 11, al otro lado. Viajó sin acompañante de pasillo.

Algo raro le parecía para un viaje de más de 7 horas después del vuelo que doblaba en cantidad de tiempo. Suspiraba de vez en cuando, mirando los árboles a los extremos de la carretera, los vehículos pasando a gran velocidad por la pista contraria y los letreros que cada vez se hacían de nombres más conocidos y no tan difíciles de pronunciar. Se sentía sin nervios ya. Pero la angustia de lo inesperado le hacía sacar esos respiros profundos.

Pensaba en Victor, en Ester y obviamente en Des. Se acordó de la cara de su madre dejándole bien claro que las cosas buenas hay que aprovecharlas y que ésta era la oportunidad para darse cuenta en vivencias de ello. Que estaba grande, que la perdonara por no haber estado con ella, pero que los errores también son parte de la vida y que uno siempre espera aprender de eso. Recuerda haberle dado la mano y abrazarla con la otra mientras le besaba la cara al despedirse.

- Eres mi hija - dijo Nora cuando recibía el beso - y eso, a pesar de lo que he hecho, no lo cambio por nada.
- Eres mi madre - contestó Min - y de ahora en adelante, serás conocida por serlo - le sonrió mirándola a los ojos y soltó una lágrima que Nora secó al instante.
- No llores, estaremos en contacto, sé que más yo que tú, volveremos a visitarnos.
- No lo dudo - se rió reconociendo el cumplido - Nos vemos, mamá.
- Nos vemos, hija mía.

Una mano la despertó y le dijo que estaban entrando al terminal. El acomodador le sonrió y le pasó la única mochila que traía en el maletero de techo que tenía el bus. Min dio las gracias y se reincorporó mirando por la ventana.

Des estaba en cunclillas mirando al suelo con sus anteojos de receta. Pocas veces los utilizaba y bueno, la situación de reconocer a Min a lo lejos en el terminal lo hizo colocárselos "por si acaso". Al lado de él, Uno escuchaba su música muy fuerte y metido en ella. Ester afirmada a la guitarra de Des, tambaleaba el cuello al mismo tiempo que movía la guitarra en su eje. Cada uno en su mundo, esperando, después de un año, a la mujer que se les fue de las manos. Tres amigos cerrando una etapa, un periodo en común, una espera larga, para volver a encontrarse como siempre quisieron ser, una familia.

- Parece que allá... No - Des se paró y como que tendió a caminar un paso y volvió a la posición en que estaba - Puta que se demora el bus en llegar, quiero ir al baño.
- Ahaha, típica - se reía Ester mirándolo hacia abajo sabiendo que siempre en situaciones de espera, Des era el primero en desesperarse - Des, "elquenomeaguanto".

Uno por el volumen sólo atinó a bajarle un poco a la música y levantar una ceja como era de costumbre también cuando quedaba descolocado en alguna conversación o situación y exigía una explicación de manera silenciosa.

- El Des quiere ir al baño - seguía riéndose Ester mientras gesticulaba caras de "no me aguanto"
- Pero que vaya, en todo este rato no creo que llegue, si nosotros llegamos como una hora antes - Uno movía sus manos en signo de "levántate y anda" - Anda, pavo, te vas a reventar acá esperándola.
- Dale - Des se levantó y partió corriendo mirando hacia atrás.

En el mismo momento en que Des cerraba la puerta del baño, la puerta del bus donde Min venía se abría para hacer rutina de pasajeros descendiendo del vehículo. Uno miró de reojo y apuntó con el mentón a la dirección del estacionamiento. Ester miró y esperaba ver a su amiga bajar en cualquier momento, sin darse cuenta que Uno ya se había adelantado.

- ¡Des! - gritó Ester al verlo salir del baño - Llegó, Des, toma la guitarra.

Des a lo lejos vio a Uno con Min en los brazos, era el abrazo esperado. El mismísimo abrazo que había imaginado que se darían cuando se volvieran a ver. El mismo abrazo que hacía llorar en ese mismo instante a Ester mientras caminaban en dirección a ellos.

- And when i see you... - Des hizo sonar el primer acorde de la guitarra y siguió - I really see you upside down, but my brain knows better it picks you up and turns you around, turns you around, turns you around...

Estaba llorando pero seguía cantando, y mientras lo hacía, Min se bajaba del amarre al cuello que le tenía a Victor, se acercó despacio a Ester, la abrazó con fuerza y Des notó que se pedían perdón mutuamente.

Al separarse ambas, con mejillas mojadas, cantaron la línea del coro del tema que Des interpretaba


- All the girls in every girlie magazine, can't make me feel any less alone...

Des no aguantaba más y lo que fue el final del tema, fue una caída de guitarra de las manos y el beso más esperado en el planeta que llamamos Tierra. Uno se acercó a Ester y le pasó el brazo derecho sobre el hombro, la atrajo hacia él y murmuró algo en su oído.

- Ha llegado a casa, nuestra hija - sonriendo le besó la sien y luego la boca.
- Gracias - contestó Ester entre sollozos.

Al safarse el uno del otro, Des y Min se miraron a los ojos, ya no había nada más.

- Given you a reason to stay... given you a reason to stay... - terminó Des cantando entrecortado, abrazándola como nunca antes.
- This is fact not fiction, for the first time in years... - concluyó ella con la última frase de la canción.

Min estaba hermosa como siempre, incluso con un poco de su maquillaje corrido por el llanto merecido. Maquillaje que había vuelto a usar después de todo.


Ester y Victor cercanos caminando atrás de ellos. Siguiéndolos para lo que sería el fin del día, y el comienzo de la realidad de volver a tener a Min cerca. De volver a disfrutar como nunca se debió interrumpir. De compartir las tardes de películas, de comer juntos ensalada, de tomar helados en la plaza.

Des estaba tranquilo, de la mano con ella, caminando a casa, aún recordando buenas cosas que no puso en la última carta, aún recordando cada uno de los temas que lo acompañó durante el año, recordando que Min era el amor que jamás pensó tener y que ahora, jamás piensa dejar. Con la mano izquierda rodeando la cintura de ella intentó no moverse mucho y sacó lo que confirmaría todo lo que había pensado hasta ese minuto. Nada podía salir mal. Nada ya podía negarle ser feliz. Nada existía ya que pudiera impedir a Des lograr el mismo fin que Min pensaba ahora que había vuelto.

Sí, ella también lo tenía en mente. Joven aún, pero sin desear nada más. Cerró los ojos cuando Des dijo su nombre antes de repetirlo. Los cerró tan fuerte que vio luces revoloteando en sus párpados. Los pelos erizados y los dientes mordiéndose los labios por dentro.

- Min - Des se detuvo un momento antes de seguir  - Min, ¿te quieres casar conmigo?


Monday, 23 April 2012

Cartas de Des a Min: Carta Sexta post Separación.

Estaba acordándome de las cosas que alcanzamos a hacer y que nos gustaron bastante antes que te fueras. No sé porqué no me afirmé de esto antes, creo que se me hubiese hecho menos tediosa y difícil la espera. Recordé la primera vez que fuimos a comer a casa de Uno y Ester, y luego de eso nos pusimos a ver películas con los chicos. Recordé la vez que me encontraste conversando con el otro tipo que encontraste interesante en la hielatería ese día de calor grandísimo que hubo hace ya casi un año y medio.
Recordé la vez que salimos a bailar y después de rechazarme toda la noche, te sentaste al lado mío y nos pusimos a conversar en medio de toda la fiesta que tenía la gente, sin importarnos nada nos fuimos y tuviste que devolverte a buscar tu chaqueta que se te había quedado en la silla, esa chaqueta que noté y me llamó la atención por tener el detalle del parche de NIN. Recordé la primera vez que me diste un beso y que abrí los ojos y te empezaste a reír que tuviste que quitar tus labios de los míos porque te dio "vergüenza" según tú al ver que también me mirabas. Ahora justamente me estoy riendo solo.
Recuerdo especialmente el día del accidente en el edificio, el incendio al cual llegaron tú y los chicos a ver qué pasaba. Creo que ese día me convencí de que eras tú la mujer especial que quería tener a mi lado. Fue una rara sensación cuando te acercaste sin decir nada y me tomaste de las manos y ahí recién preguntarme cómo estaba. Creo que si de verdad me hubiese pasado algo esa tarde, no lo habría sentido tan mal después de verte como te vi llegar.
Recuerdo la primera vez que te vi mal, estabas muerta de borracha y no te importaba nada, creo que dentro de tu estado tampoco te importó que te fuera a dejar a tu casa y hacerme pasar... Fue la noche en que dormí en el sofá y despertaste un poco asustada pensando qué había pasado y cómo habías llegado ahí, tomamos desayuno juntos y bueno, después pasó lo que tenía que haber pasado hace mucho tiempo antes. Declaramos ese día el primero de todo, aunque ya habíamos terminado en otros rollos antes de esa vez. Recuerdo el primer libro que me regalaste y sin saberlo también te llevaba yo uno, fue algo raro, como si supiéramos que ese era el regalo perfecto para ambos y bueno, la segunda vez nos pasó lo mismo pero con un disco, nos reímos como enfermos en medio de la calle cuando nos encontramos y sacamos los paquetes casi al mismo tiempo.
Recuerdo dormir contigo una noche en que te enfermaste y me preocupé demasiado, me retaste diciéndome que no era lo peor del mundo y que no necesitabas de nadie sobreprotegiéndote. Me molesté un poco y me fui a dormir al sofá, estaba tan cansado que, aunque no lo creas, no noté cuando te fuiste a dormir junto a mí y desperté contigo al lado. Recuerdo ese día que te invité a comer, me habías dicho que no te gustaban esas cosas, pero lo pasamos bien, me dijiste que me amabas esa tarde, yo te contesté lo mismo rascándome el brazo derecho un tanto nervioso, me sentí tan niño chico, nos tomamos de la mano y partimos a tu casa, y en la noche, recibiste la llamada de tu madre. Recuerdo la tarde del día antes de que te fueras, Victor fuera de sí sacándote de su casa sin dejarte hablar y tú acatando porque lo respetas y sabías que en parte era tú culpa. Sabía que no querías compañía esa noche, así que me quedé con ellos y cuando salí a la mañana siguiente ya no estabas en tu casa. habías dejado la puerta abierta y te habías llevado mis lentes de sol y la chaqueta.
Todas estas cosas son parte de mí ahora que espero tu retorno. Estoy sentado en la orilla de tu cama y creo que en un mes más será un bonito día para que vuelvas. Uno y Ester irán conmigo a esperarte. Por respeto, creo que deberías saludar a Uno primero. Ellos te han acompañado más que yo dentro de esta relación. Sólo espero que a la vuelta, tus pensamientos y sentimientos no hayan cambiado, porque yo los he mantenido intactos, Min.
 Te amo y te espero con el tema que te dije, llevo la guitarra conmigo para todas partes.
PD: Sólo diré NANTES.

Wednesday, 18 April 2012

Cartas de Des a Min: Carta Quinta post Separación.

Las cosas van mejor. Hablé nuevamente con Uno y bueno, ya se siente bien. Creo que se ha "curado". Ester sonríe mas seguido últimamente. Creo que se nota que falta poco para que vuelvas. Si no mal recuerdo y/o calculo, queda menos de un mes y medio. Probablemente esta sea la penúltima carta antes de tu retorno. Y la escribo con unas ganas inmensas de poder ya tenerte aquí y abrazarte y dejar de escribir para poder besarte.

Estoy más ansioso, se nota. También estoy más feliz. Porque me doy cuenta que el amor sí puede lograr grandes cosas como ésta. Esta etapa que ambos hemos vivido y compartido en mundos diferentes y muy distantes. Aguantando el tiempo, el extrañarse, el compartir tanto y el hablar como lo hacíamos a menudo. He vuelto a tu casa a ordenar ciertas cosas y limpiar un poco después de 1 mes que no lo hacía. Sigo encontrando cosas que me sorprenden un poco de ti.

Encontré un cuaderno con dibujos y fotografías pegadas en algunas hojas. Muchos de ellos bastante buenos, si me perdonas porque lo miré completo, y bueno, fotos tuyas y de paisajes que me parece pertenecen a los cerros de por acá cerca. No los conozco mucho así que no puedo reconocer bien de dónde son la verdad. Espero que cuando vuelvas podamos ir a esos lados, porque me gustaron mucho.

Encontré el disco que me dijiste. El de Death Cab. Te saqué un tema de él para tocarlo cuando vuelvas.

Ahora disfrútalo del original. Te amo, Min, no lo olvides. Espero que la próxima carta que reciba sea con las noticias que espero y la fecha de tu retorno. Un beso gigantesco.

Acá está el tema.

Monday, 16 April 2012

Too late?



If I could separate me from myself, I'd stay away from me.
If you decide I'm wrong, and you can wait that long, maybe it's not too late.

I will not loose you to the melting sky
Or to the mad parade
To the bloody jaws or the fire fall
Don't be afraid.

You need never know, a cold heart, heart of stone
Or lonely memory, you will never be alone

If I could separate me from myself, I'd stay away from me.
If you decide I'm wrong, and you can wait that long, maybe it's not too late.

I will not loose you to a world that doesn't care
To the monsters that would have you.
Never surrender you, I always will be there
I will be there to wrap myself around you
I will not loose you to the dark or to the nights
To the terrible machine
Never let you loose your light

If I could separate me from myself, I'd stay away from me.
But if you decide I'm wrong, and you can wait that long, don't fall away from me.

Don't pull away...

If I could separate me from myself, I'd stay away from me.
But if you think I belong, stay and keep me strong, maybe it's not too late.

Saturday, 14 April 2012

La espera.

Muchas veces me he encontrado en situaciones parecidas, pero enfrentándolas de diferente modo, esta no es la excepción. Pero por una extraña razón, o más bien no extraña sino que diferente razón a todas esas anteriores, se hace más difícil que cualquiera. Esperar ha sido la única cosa que no había hecho en todas esas anteriores facetas. Sentarme y pensar, re pensar y volver a analizar cada punto de lo hecho y porqué ha fallado. Porqué he fallado. Porqué me han fallado. Son preguntas que creo jamás llegarán porque nunca las he tomado realmente en cuenta a la hora de cumplir esa espera.

Tomar el té por la tarde, fumar cigarrillos a destiempo, jugar un poco, compartir con los amigos y la familia, despejarme al salir a caminar o escribir como siempre lo hago se me está volviendo una rutina sin contar las infinitas veces que he escuchado música que es impensable no hilarla a algo que evoque esa sensación fugaz que al parpadear me hace ver tu cara, sentirte cerca, pero a la vez lejos, que me hace querer gritar tu nombre y aguantarme las ganas de guardarlo hasta generarme un nudo en la garganta.

Nunca creí llegar a este punto. Creo que jamás, después de toda la situación que se ha creado, jamás pensé que llegaría a este nivel de echarte de menos. De extrañarte al punto de que duele saber que hice un compromiso que me ha costado tanto llevarlo a cabo, tanto que no puedo explicarlo. Y ahí estoy, intentando estar bien como siempre. Salirme de la realidad y tratar de no conectar nada dentro de mi mente, pero estoy frágil, frágil en todo sentido.

Escribiendo trato de sacar afuera todo esto que me sucede a través del tiempo en conjunto con lo que voy sintiendo. Sé que es difícil lidiar con algo así, eso es lo raro, he pasado por esto, pero no pillo el mecanismo que me está bloquando el avance de los engranes necesarios para seguir adelante sin tener que pensarte como te pienso, verte como te veo, sentirte como te siento y sin abrumarme y sentirme mal por querer tenerte a mi lado como ya va de hace tiempo.

Ser paciente no me ha ayudado en nada. Puedo esperar para todo lo demás. Pero con este tema, me liquida, sé que no estoy solo, pero ese amor interior que tengo tiene un blanco marcado y designado. Y por más que trato de enfocarlo en otra o sacarlo de la mira, la bala al parecer, te pertenece. Es triste sentirse así después de años. Años en los que el corazón sana después de defraudarse, el cuerpo se sana de los dolores de la falta del sueño, las lágrimas ya no saben tan amargas como antes, la risa, la risa vuelve a tu cara y la música, bueno, jamás se ha alejado, pero vuelve a tomar sentido el escucharla con el propósito de compartirla con alguien que importa.

Y sigo en pie, sigo esperando, sigo despierto a altas horas, sigo fumando Luckys, sigo escuchando música, sigo escribiendo...

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¿Algún día podré volver a abrazarte?
¿Algún día podré despertarme contigo a mis pies y conversar?
¿Algún día terminará la espera?

Si ese día existe, entonces vale la pena seguir con ella.

Thursday, 12 April 2012

Oh, fumas Lucky?

- Sí, fumo Lucky, y harto - miré la cajetilla y me cercioré de que habían más de 5 para conversar un buen rato - Y desde pequeño. Mis viejos la vendieron, mi viejo no paró de fumar ni cuando estaba en la guata de mi mamá y a los 9, cuando fumé mi primer cigarro, mi padre me mandaba a pedirle a mi madre que le encendiera uno y yo se lo llevaba en la boca. Parecía una gracia, pero que va, el daño ya está hecho y yo fumo porque me gusta.

- Oye, pero me dijiste que tabai operado..

- Sí, también, pero no fue por el cigarro. Nací con unas burbujas weonas en el pulmón, y puta, siempre cuento la misma weá, pero bueno, al parecer hice una mala fuerza y se reventó una y me vino un cuasi paro respiratorio.

- Oh, brígido y qué onda?

- Nah po, me operaron al mes después de esa weá, me aguanté dos años y medio y volví a fumar cuando terminé con mi ex. A mediados del 2008 o un poco antes.

- Waa que loco, pero te sentí bien?

- Cómo me ves, cero ataos. Lo único que a veces me molesta es el hipo. Una mierda la weá, como que me tira y me hace sentir un tirón donde debe estar la cicatriz del pulmón, pero fuera de eso, nada. Salgo a andar en bici a veces y bueno, carreteo, canto y escribo.

- Bacán, y estudias o algo?

- Acabo de egresar de técnico en informático de la Santa María, sede Viña. La cachai?

- Sí, fui pa'llá a entregar unos papeles pa' ver si me cambiaban de carrera por el tema del traslado, pero al final quedé en la Cato.

- Ah wena, también estudié ahí, Castellano.

- Yaaaa, medio cambio, qué te pasó?

- Me aburrí un poco de la carrerra, estudié del 2006 al 2008. 3 años. Di la PSU de nuevo y entré a la Santa María.

- Oh, la media volá.

- Ajaja, sí, todos me dicen lo mismo. Pero piola igual, me ayudó caleta en lo que hago como hobbie.

- De más. Oye bacán conocerte, en volada nos pillamos por ahí y te acompaño con un Lucky de nuevo.

- Sería genial, siempre paso por acá, toy medio ciego sí, si me reconoces tú, me hablai no más. Aajaja.

- Dale, nos vemos.

- Cyas, cuídate, un gusto.

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Autobiográfico inexistente.

Saturday, 7 April 2012

Cartas de Des a Min: Carta Cuarta post Separación.

Ayer Victor se puso a llorar. Era de esperarse, explotó finalmente con el tiempo y el orgullo que se internó en él después de que te marchaste. Lloró diciendo tu nombre y preguntándose porqué. Fue una escena triste, terrible, incómoda y llena de silencio por parte de mí y Ester que no encontramos mejor cosa que hacer nada. Lo dejamos ahí, tirado sobre sus brazos posados encima de la mesa donde comíamos mientras pateaba la silla que siempre usabas. Fue ver a un niño con una pataleta. No sé qué comentario hicimos, pero perdió el control total de ya 7 meses de ceguera emocional. 7 meses en los que no parecía importarle nada y ser el más duro con el tema de tu ida.

Te necesita. Ha sido practicamente tu hermano. Me lo has dicho, se lo has dicho y los cuatro lo sabemos. Min, ¿tanto tiempo te tomó arreglar este asunto? Con ver a Victor en ese estado, me han dado escalofríos. Pensé que nadie podía querer tanto a una persona como para generar tanta emoción diciendo el nombre de una persona. Ni en un funeral he visto tanto desgarro. No estoy bromeando.

Cuando se detuvo, Ester se paró, tomó su plato y se fue a lavarlo para acostarse. No dijo ni una sola palabra. Victor me miró y sin mover los labios sabía exactamente qué me estaba diciendo: "Tráela de vuelta, por favor".

Es una responsabilidad grande, le dije, y no depende de mí solamente. Le dije también que te extrañaba demasiado, que me estaba costando mucho compartir con ellos sabiendo que lo que nos unió fuiste tú y el hilo de situaciones que hemos compartido ha sido por ti, en las buenas y en las malas. Le di un abrazo y me fui a mi casa caminando.

Hoy desperté y lo llamé. Dijo que no quiso dormir con Ester por vergüenza y que no sabía como estaría cuando ella despertara. Le dije que se relajara, que había sido algo normal, que de verdad lo estábamos esperando en cualquier momento y que de hecho no creímos jamás que durara tanto. Se rió con recelo de sí mismo y me dio las gracias. Ahora te escribo no para sensibilizarte y hacerte volver por preocupación. Te escribo para contarte las cosas que han pasado y analices la situación, sólo espero que en este contexto las reacciones que han surgido por parte de él no te compliquen.

Caminando ayer de vuelta a casa un taxi que paró en una roja llevaba un tema que poco recordaba. Pero me pareció bueno para la situación. Más que bueno, preciso.

Te amo.